Otoño en la Ría

“Hoy entra el otoño, una vez más. La hiedra que cubre parte del muro que vela la entrada de esta casa ya se tiñó de rojo. Lo hace todos los años, desde hace más de veinte, de forma inesperada y modo que siempre me sorprende; luego va perdiendo las hojas hasta aparecer esquelética y desnuda, como unas garras que se asiesen a las piedras del modo en que todos los seres vivos suelen aferrarse a la vida. Ya sé que no es lo mismo y que ni siquiera valdría recurrir al simil del náufrago y la tabla. La hiedra es otra cosa, otra forma vida”… Con estas palabras comienza el periodista Alfredo Conde su articulo “Hoy entra el otoño” en su columna de elCorreoGallego.es . A mi los otoños que pase de niño, con Andrea mi abuela materna en Insua-A Coruña, me dejaron vagos recuerdos como el ligero cambio de clima, el cambio de colores en algunos árboles y plantas y la visión de árboles esqueléticos sin una sola hoja. Pero en resumen sin importar las estaciones, mi recuerdo de Galicia es el color verde,  Galicia es eternamente verde.
En otoño la Ria tiene cambios que uno no percibe a simple vista, pero hay cambios en el tipo de pesca, mariscos, etc. Todo tiene un ciclo que el hombre que vive de la tierra o del mar conoce, conocimiento que atesora como precioso legado de muchas generaciones. Un paseo por la orilla de la playa, como la Playa Grande de Miño es posible en cualquier época del año, allí siempre hay alguien paseando sin importar el clima o la estación; aunque un rayito de sol siempre es agradable. La Ría al atardecer es un paisaje único, que transporta al caminante a una inevitable meditación, es una actividad que deben realizar si tienen la oportunidad (lleven abrigo a mano, me lo agradecerán).

Link galeria flickr ☞: Fotografía y coordenadas

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4 pensamientos en “Otoño en la Ría

  1. Como tú bien dices, Galicia siempre será eternamente verde….No hay rincón, por pequeño que sea, en la que no florezcan plantas y árboles, donde el murmullo del agua no se deje escuchar cuando buscamos el relax o la meditación.
    Pasear por la playa de Miño es algo que me encanta y, si quiero ver olas y bien grandes, me voy a Valdoviño o a Doniños. Es todo un espectáculo…Sobre todo en estas fechas, en las que tenemos las mareas más altas del año: “Las lagarteras”.
    Y leer tu post también me ha hecho recordar a tu abuela Andrea, yo siempre me fijaba en sus pendientes, que eran una monedita de plata, de Venezuela (me parece que de un medio)…qué recuerdos.
    Con lo bonito que es Insua y sus alrededores, seguro que recordarás lugares muy hermosos.

    • Así es Tere, tengo muchos bonitos recuerdos de mi infancia y como tú sabes aprendí muchas cosas de mi abuela; ella tenía una conexión muy especial con sus animales, con la tierra, con la naturaleza. Lo que yo a la larga hice con Agata, con mis hijas, con mis compañeros de camino, lo aprendí de mi abuela. Al acompañarla a sembrar, a revisar las tierras de cultivo (leiras) o en otras labores del dia a dia en el campo, ella siempre era la primera en encontrar la fruta madura, los nidos de los diferentes pájaros, los animales escondidos, etc y ella siempre hacía un comentario al respecto. A ella le debo mucho de mi manera de ver la vida, de contemplar las pequeñas cosas que me rodean y darle la importancia y respeto que merecen.

      • Pepe, qué bonito leer todos esos recuerdos de tu infancia y de tu abuela…Hoy me has hecho recordar tantas cosas que incluso me puse a ver fotos y encontré unas que tú hicieras en Ares, incluso las flores se veían más lindas que en la realidad…

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