Eventos casuales, cambiando objetivo y enfoque

Las casualidades, para algunos “causalidades”, es difícil entenderlas o encontrarles explicación, si es que existe. Simplemente les relataré unas anécdotas casuales y si lo amerita, el que guste puede enunciar una moraleja. Con muy poco tiempo de diferencia y en el mismo lugar de la casa, ocurrieron tres eventos. Dos de ellos fueron caídas, ambas causaron daños menores, pero pudieron ser de suma gravedad, lamentables.

Yo fui el protagonista del primer evento, cuando el domingo en la tarde resbalé en el balcón. Intentaba cerrar la ventana, para evitar que la lluvia venteada mojara la cámara con la que estaba fotografiando. La maniobra la realicé como no debía, el resultado fue una caída anunciada, mi rostro se estrelló contra un ángulo de la ventana. Agata acudió rápidamente al oír mis quejas (*&%#@), sentía mi pómulo latir, sangraba, sin embargo agradecía no haberme fracturado. Enseguida Agata me puso frío, Traumeel® y consuelo, estaba mas herido mi orgullo que mi carne. Fuimos juntos a la cama a ver TV y a relajarme, seguía lloviendo, “una tableta de Traumeel® cada 20 minutos”, nos recordaba mi cuñada Arianne. “Salí barato” y gracias a la rápida y adecuada atención, no me salieron morados o hematomas.

JoseDopico

El segundo evento, ocurrió el lunes en la mañana. Me ocupaba liberando memoria en la computadora, organizando fotos para ubicar rápidamente las imágenes. De repente un ruido que nadie quiere oír, tapado parcialmente por una angustiada voz: “señor José… la cámara”. Era Alcira (Sra de nuestra total confianza, más de 8 años trabajándonos varios días a la semana), limpiando el balcón se descuidó y tropezó la cámara que estaba en el trípode.

Nikkor 55-200El impacto lo recibió el lente Nikkor 55-200 mm, separándose del cuerpo de la cámara. Dos fragmentos de plástico en el piso, evidenciaban el daño. Después de hablar con Alcira, estaba más tranquilo. Revisé el lente y ubiqué el daño, seguidamente consulté,  You Tube, Nikon,… y a un amigo, descubriendo que Nikon no tiene servicio técnico autorizado en Venezuela. Para confirmar que el repuesto era el correcto, Agata separó la pieza rota del lente, siguiendo paso a paso el tutorial de You Tube. Confirmado, ubiqué el repuesto en Amazon; solo restaba comprarlo y traerlo. Un ángel protector o mejor dicho un hada madrina que tengo, estaba en Miami y lo trae la próxima semana. Todo estaba encaminado, adicionalmente chequee que no quedaran restos del objetivo dentro del cuerpo de la cámara y le coloqué el lente Nikkor 18-70 mm.

El tercer evento: resolviendo la compra del repuesto, intercambiaba mensajes en FB con mi hada madrina, cuando Agata me llamó angustiada: “… entró un chiquitín y no puede salir, apúrate…”. La escena era familiar (Encuentro cercano… insólito, inesperado), el “pequeñín” entró y  tratando de salir daba pequeños rebotes contra los vidrios, justo en la zona donde yo me caí. Mover esos vidrios no era fácil, intentarlo estresaría aún mas al colibrí y a Agata. Decidí acercarme lo que podía con la silla, sin pararme, esperé a que el pequeño estuviera a mi alcance. Primera oportunidad y un intento fallido, esperé un poquito y … el pequeñín estaba en mi mano izquierda. La ELA ha reducido brutalmente la fuerza en mis manos, también la coordinación, por ello no separé la vista de mi mano, tampoco del pequeñín. Al ser atrapado, el colibrí lanzó un pequeño y único chillido, yo no lo apreté, él tampoco intentó escaparse; hasta se veía relajado, tal vez recuperaba energías.  “Agata… la cámara, sácale una foto”, le digo.

ColibriEnMano

Ella descartó la cámara que estaba en el trípode y tomó la Nikon P100, justo a su lado. Sacó dos fotos, yo quería asegurar una de cerca y le indico que cambie las opciones a la flor, al macro. Agata trataba de enfocar al pequeñín, usando el zoom sin lograrlo. Agata, le digo… “recoge el zoom y acerca la cámara al pequeñín”, “ahora si” me dice satisfecha. El pequeño, con una alita fuera de mi mano, posó tranquilo para Agata. Para liberarlo nos acercamos a la ventana, yo abrí mi mano, y él con la rapidez propia de su especie, voló cincuenta metros en… nada. Una hermosa experiencia que como pareja disfrutamos y quedó documentada en una buena fotografía, gracias a un… cambio de enfoque ( a Agata y al “pequeñín”).

CambioDeEnfoqueSDV

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3 pensamientos en “Eventos casuales, cambiando objetivo y enfoque

  1. Después de leer estos tres eventos, quiero decirte que ¡vaya caída te has llevado…Gracias a Dios que no te has fracturado o dañado el ojo! Espero que ya te encuentres mejor.
    Y también lo de la cámara fue otro susto pero, el último evento con esa foto del “pequeñín” en tus manos es impresionante; os felicito tanto a tí como a Agata.
    ¡Gracias por este nuevo post, tan bien escrito y detallado! Abrazos para todos.

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