Felinos de jardín: el desagradecido %^*/@~#

Como si se tratase de algo inevitable nos volvimos a ver, esta vez lo descubrí acostado, relajado, tal vez amodorrado. Èl me vio apenas entreabriendo un ojo, yo con la precaución que pude preparé la cámara y me acerqué con prudencia, sin dejar de mirarlo. Velando su descanso le saqué varias fotos y recordaba la impresión que me causó en nuestro primer encuentro.

La imagen de la manera como lo conocí está aún fresca, fue una escena muy rápida, de la que no quise perder detalle. Había tres palomas picoteando el piso del estacionamiento, el gato estaba sigilosamente acostado y hábilmente logró ubicarse detrás de la más grande. En un fluido y violento movimiento se lanzó sobre el alado y clavándole los dientes a un lado del cuello lo convirtió en su presa. Sin ninguna intención de soltarla aceleró su paso desapareciendo con ella en la boca. La víctima aún tenía un pequeño resquicio de vida, pero su victimario se lo arrancaría en privado. Como suele suceder, dos señoras que estaban hablando a escasos metros no vieron nada. Ambas amantes de felinos y palomas se sorprendieron cuando las alerté de lo ocurrido.

DSCN1889sdv¿Donde estará ese %^*/@~#+*! gato? ¿A donde se la habrá llevado?. Ellas revisaron la ruta de escape y tras una breve pero rigurosa búsqueda regresaron con cara de resignación. De repente percibí un breve y marcado aleteo, seguido de un definitivo silencio. Aquí está, dije al mismo tiempo que me paraba de la silla ayudándome con el muro. Apoyando el pecho a las piedras me asomé, viendo al lado de una yuca al alado inerte; mientras la fría mirada del cazador se concentró en mi. No se separó de su trofeo sino hasta que las mujeres casi lo alcanzaron. El felino se fue muy rápido, como si se jugase la vida en ello, mientras un cuerpo sin vida era llevado en las manos de una protectora. La que no entendía de instintos, que alimentaba por igual a palomas y a gatos; como una oración repetida sin cesar se marchó sentenciando una y otra vez gato %^*/@~# desagradecido…

Impresionante: (1) Estados Unidos: los gatos domésticos son el principal depredador de las aves “… La American Bird Conservancy estima que hasta 500 millones de aves mueren cada año en las garras de los gatos, alrededor de la mitad por gatos domésticos y la otra mitad por felinos salvajes. En contraste, 440 mil aves mueren en las aspas de las turbinas eólicas anualmente, de acuerdo con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.”

Un gato es mascota dentro de una casa, aún allí no controla sus instintos de depredador. Ante un estimulo que se acerque a sus dominios reaccionará como un cazador, sin depender del hambre que tenga y mucho menos por… agradecimiento.

Si desean profundizar en el tema los invito a leer El impacto del gato en la conservación de la vida silvestre en Natura-Medio Ambiental.

Referencia (1): ecologiablog.com 

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Un pensamiento en “Felinos de jardín: el desagradecido %^*/@~#

  1. Lo que no entiendo es para que le quitaron su presa. Ya estaba muerta y supongo al cuerpo sin vida le daba lo mismo servir de comida al gato, a las hormigas o a los gusanos Si tiene casa, deberían convencer al propietario de la misma y del gato (amo no, los gatos no tienen amo, solo amigos, madres o hermanos) que le ponga un collar elástico con cascabel. Eso ayuda.

    En cuanto a usted, no salga al jardín sin llevar un puñado de granos de maíz, arvejas, comida de perros seca o algo pequeño y arrojable que, si se viuelve a presentas esa situación, pueda lanzar a las tortolitas para que se vayan. antes de que el gato esté listo para saltar. En ese caso, si no recibe ayuda, la tortolita lleva todas las de perder porque al levantar el vuelo lo hace en un ángulo de unos 30°, insuficiente para escapar al alcance del gato.

    Una vez que el gato ha atrapado su presa, se requiere una enorme rapidez de parte de quien quiera ayudar al ave. Si, por las razones que sea, la persona no puede moverse con la velocidad que requiere el caso, es mejor y mas piadoso dejar que la naturaleza siga su curso. En la situación descirta por usted el ave murio y el hambre del gato no quedó aplacada. Su instinto de cazador no se aplaca nunca. Echele la culpa a quien diseñó la pirámide alimentaria

    Creo que debo añadir que he sacado mas de un pajarito de las fauces de uno de mis gatos. No siempre han sobrevivido. O, dicho en otra forma, aunque uno se mueva a velocidad del rayo en persecución del gato, puede que el pájaro ya haya sido tan lastimado que no pueda continuar viviendo. Y lo mismo se aplica a culebras de jardín, ranas, lagartijas, moscas, mariposas, arañas y hasta lombrices de tierra. Asi que no deje que el recuerdo lo aflija demasiado.

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